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Visitar las iglesias de Cusco, como seguramente sabrás, significa descubrir una fusión de historia, arte y religiosidad que constituye el propio carácter de la Ciudad Imperial. Cada uno de los templos atesora varios siglos de tradición, relatos de la época colonial y demostraciones del sincretismo andino que perduran hasta el día de hoy. Si los preparativos de tu próximo viaje te traen a las puertas de esta urbe, recorrer sus templos más representativos no solo te permitirá admirar imponentes obras arquitectónicas, sino también conocer un poco mejor la identidad cultural del antiguo corazón del Tahuantinsuyo.
En esta guía descubrirás las 10 iglesias de Cusco que no te puedes perder en tu itinerario, ya sea que busques aprender, fotografiar, admirar el arte religioso o, por el contrario, dejarte envolver por el ambiente excepcional del Centro Histórico. Prepárate para andar en medio de muros de piedra, retablos dorados y auténticas joyas coloniales. ¡Comencemos el recorrido!
Cusco es una ciudad donde cada esquina guarda historia, pero son sus iglesias las que mejor cuentan el encuentro entre el mundo andino y el legado colonial. A continuación, te presento una selección de las 10 mejores iglesias de Cusco que combinan arte, arquitectura y espiritualidad, ideales para incluir en tu recorrido por el Centro Histórico.
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Construida entre 1560 y 1654 sobre el antiguo palacio del inca Wiracocha la Catedral es el ejemplo del dominio religioso colonial que hubo de consolidarse en el corazón del antiguo imperio. Es la sede del Arzobispado y uno de los mejores ejemplos del arte religioso andino y contiene uno de los acervos más valiosos de la Escuela Cusqueña, en la que se unen elementos cristianos y símbolos indígenas en imágenes con ángeles arcabuceros, vírgenes con rasgos andinos, pasajes bíblicos de exportación
revisitados, etc. La Catedral también acoge esculturas de gran devoción local, como el Señor de los Temblores, patrono del Cusco, cuya existencia reitera la tradición mestiza de la fe cusqueña.

Construida por los jesuitas hacia finales del siglo XVI, esta iglesia se elevó sobre el antiguo palacio del inca Huayna Cápac, lo que la transforma en símbolo del choque y superposición de culturas. Su fachada barroca es considerada una de las más bellas de Sudamérica y en su interior se encuentra uno de los retablos más impresionantes del Perú. Los jesuitas la concebirán para competir con la Catedral, lo que provocó tensiones con el clero del lugar y pone de manifiesto la influencia económica y política de la orden en los tiempos coloniales, actual ícono del barroco andino y lugar donde se hace evidente la persistencia del poder colonial y la memoria inca.

Qoricancha fue el templo más respetado por los Incas, dedicado al Sol, recubierto de muros de oro, y que representaba al mismo tiempo el centro político y espiritual del Tahuantinsuyo. Después de la conquista, los dominicos levantaron el convento del mismo domicilio del templo, lo que significó la destrucción de parte de la construcción de los Incas, pero aprovechando la robustez de la arquitectura inca. Este lugar también es un símbolo de la resistencia cultural andina: a pesar de la ocupación en la ciudad de Cusco, los muros de los Incas permanecen intactos y se han convertido en parte central de la identidad de los cusqueños. Es uno de los ejemplos más contundentes del sincretismo religioso y político que ha marcado la historia del Cusco.

Constrida en 1544, a raíz de la construcción de la iglesia en el antiguo barrio de los artesanos, no sólo sirvió como templo religioso, sino que representa, además, la continuidad de las artes como elemento identitario de la ciudad de Cusco. Su famoso púlpito tallado en cedro, producido por el indígena Diego Quispe Tito, considerado como parte de las obras maestras del barroco mestizo, es el trabajo donde la habilidad indígena superó a la europea. San Blas es, por lo tanto, también el símbolo del talento artístico local y la elocuencia cultural indígena dentro del arte de la religión colonial.
Fundada en 1572, es una de las primeras iglesias postconquista. El convento se transforma en un centro intelectual y espiritual durante el periodo colonial al formarse generaciones de religiosos. El grande lienzo genealógico que reproduce la familia franciscana muestra la expansión religiosa de la orden en los Andes. Las catacumbas y los espacios internos nos remiten a la vida monástica austera. Culturalmente, San Francisco representa la llegada en el Cusco de la espiritualidad europea, así como su cobertura y adaptación a un ambiente profundamente indígena.
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Aunque fue fundada en la mitad del siglo XVI, una de las primeras órdenes religiosas que llegaron al Cusco es la Merced. Su arquitectura de estilo renacentista-barroca y su decoración espléndida reflejan el poderío económico que tuvieron los mercedarios, así como su relevancia en el ámbito educativo y social en la colonia. La custodia de oro y piedras (una de las más espectaculares del Perú) es el símbolo del esplendor colonial pero también del trabajo artesanal andino que la hizo. La Merced es el símbolo de la contraposición entre arte indígena y riqueza colonial.
Construida en el siglo XVII, muestra la sobria arquitectura de las Carmelitas Descalzas, orden contemplativa. La arquitectura de la construcción contrasta con la riqueza de su museo, en el que se muestran objetos litúrgicos que evidencian la vida cotidiana de las monjas enclaustradas. Culturalmente, Santa Teresa es el refugio de la espiritualidad majestuosa en el bullicio del Cusco, y el testimonio de cómo las mujeres desempeñaron un rol protagónico dentro de la religiosidad colonial.
Levantado sobre un antiguo Acllahuasi (la casa de las vírgenes del sol), este templo es uno de los ejemplos más claros de superposición cultural: un espacio sagrado inca dedicado a mujeres elegidas que se convirtió posteriormente en un convento femenino católico. Representa la continuidad y transformación también del rol femenino en la espiritualidad peruana. El museo da cuenta de una visión singular de la vida religiosa de las mujeres en el Cusco colonial.
Construida a partir del siglo XVII junto con el antiguo hospital de San Pedro como un punto importante para la atención de enfermos y de aquellos que necesitaban la comunidad durante la colonia, su estilo más sencillo hace eco de la espiritualidad popular y de la función social que posee la fe católica entre los distintos sectores más humildes. Esta situación frente al Mercado San Pedro otorga una validez y significado a su importancia como templo más que del pueblo cusqueño.
Iglesia que forma parte de las primeras iglesias edificadas por los españoles en Cusco, además de ser costeada por el cacique inca Cristóbal Paullu, que intentó mantener su influencia política posterior a la conquista. Este último aspecto convierte a dicha iglesia en un símbolo del mestizaje político y religioso. Su situación privilegiada por la que está situada en las alturas de la ciudad, es una protección espiritual del Cusco y también le otorga una de las mejores vistas del valle.
La arquitectura de las iglesias de Cusco es única, curiosamente, por la conjunción magistral del estilo colonial español con la cosmovisión y el arte indígena andino. Los conquistadores aportaron, por un lado, retablos barrocos forrados con pan de oro, bóvedas, cúpulas, columnas salomónicas, delicados trabajos en madera tallada, con la voluntad de transmitir el poder religioso y cultural, la fuerza y el esplendor del mundo europeo en un territorio inexplorado, pero, al mismo tiempo, su construcción y su ornamentación, estuvo en buena parte de su proceso, en manos de los artesanos indígenas y mestizos, quienes imprimieron su propia sensibilidad estética.
Esa participación andina dio lugar a procesos constructivos en los que logos como símbolos de la naturaleza local, figuras como el puma, la serpiente o el colibrí, patrones geométricos incas, flores nativas e incluso alusiones al sol y la luna ocupan un lugar predominante. Asimismo, muchas iglesias de Cusco fueron edificadas sobre los antiguos templos incaicos, y sus muros de piedra, en perfecto ensamblaje, pervivieron dentro de las estructuras coloniales. El resultado es un estilo arquitectónico singular, donde lo europeo y lo andino viven en perfecta conjunción, de forma tal que cada iglesia cusqueña supone una pieza histórica irrepetible, de entrañable significado para la identidad cultural del Perú.
Visitar las iglesias de Cusco es una experiencia que combina arte, historia y espiritualidad. Estos templos no solo son monumentos arquitectónicos, sino espacios vivos donde diariamente se llevan a cabo ceremonias religiosas y actividades culturales. Por eso, es importante conocer las normas básicas y algunas sugerencias prácticas para que tu visita sea responsable, respetuosa y agradable.
Antes de ingresar a cualquier iglesia cusqueña, es fundamental tener en cuenta ciertas reglas que ayudan a preservar estos espacios patrimoniales y a mantener el orden dentro del templo. Son normas simples, pero esenciales para proteger su arte, su historia y su carácter religioso.
Además de las reglas básicas, hay algunas recomendaciones que harán tu visita más fluida y te permitirán disfrutar mejor de cada templo. Estas sugerencias te ayudarán a organizar mejor tu recorrido y a aprovechar al máximo tu experiencia en el Centro Histórico.
La mejor época para visitar las templos de Cusco va a depender, en cualquiera de los casos, del tipo de experiencia viajera que estés buscando, si bien de forma general se aconseja entre los meses de abril y octubre. No obstante, en la temporada seca disfrutarás de cielos despejados, días soleados, menor probabilidad de lluvia y un recorrido a pie por el Centro Histórico, las fachadas e incluso los elementos arquitectónicos resaltan con una buena iluminación natural, ideal si deseas hacer alguna fotografía.
Sin embargo, si quieres vivir una experiencia un poco más cultural y espiritual, la temporada de fiestas religiosas podría ser tu mejor opción. De mayo a junio tienen lugar festividades como Corpus Christi, el Señor de los Temblores con sus conocidas plataformas de las iglesias y procesiones que giran en torno a las iglesias. Aun con mayor afluencia de visitantes, la ciudad se engalana de color, música y tradiciones, lo que enriquecerá el viaje. En todas las estaciones del año, Cusco ofrece un ambiente especial para vivir y conocer su legado religioso, no obstante, la elección de la época del año puede dar a tu ruta un carácter más adecuado para conseguir que tu experiencia sea aún más memorable.
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Conocer las iglesias de Cusco es anclarse en la raíz histórica y espiritual de la cuidad, pues cada uno de sus templos da a conocer una fusión del legado inca y la arquitectura colonial. No es sólo la belleza que acostumbran sus construcciones, sino el contenido simbólico cultural que las envuelve. Siguiendo una correcta información, una buena práctica y unas buenas reglas, serás capaz de visitarlas de una forma responsable y singular ya sea en la temporada seca, durante las festividades religiosas o en cualquier momento del año. Cusco tiene un patrimonio sagrado que deja huella en todos aquellos que lo visitan.
Hola, soy Kevin, un peruano amante de las culturas andinas y orgulloso de mi país. En este blog comparto información útil y confiable para que descubras la historia, la naturaleza y las tradiciones auténticas del Perú.
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